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Conferencias

Miguel Ángel Sabadell

Editor de ciencia. Revista Muy Interesante


Cómo Wallace se convirtió al espiritismo

Conferencia conmemorativa del centenario de la muerte de Alfred Russell Wallace



07-05-2013
19:00:00
Salón de Actos del MNCN 91 4111328


El 22 de julio de 1865 Wallace se sentaba a una mesa dispuesto a invocar a los espíritus. Después de media hora comenzaron a escucharse misteriosos golpes y la mesa empezó a moverse: «Estos experimentos me han demostrado que existe un poder ignoto surgido de los cuerpos de personas que se encuentran conectadas al sentarse alrededor de una mesa con sus manos encima de ella». En septiembre Wallace asistió por vez primera a una sesión de una médium profesional. Wallace vio toda clase de hechos extraordinarios como mesas levitando y moviéndose por la habitación, mensajes de los espíritus dando nombres, edades y todo tipo de información acerca de familiares ya fallecidos. Pero la prueba que Wallace consideró definitiva fueron las sesiones realizadas con una joven y obesa médium llamada Agnes Nichol. En una memorable sesión celebrada en 1867 esta hizo aparecer, ante los ojos atónitos del biólogo, quince crisantemos, seis anémonas y otras variedades de flores sobre la mesa. Wallace escribió: "Por más que tales fenómenos puedan parecer irreales y extraños, afirmo que se trata de hechos que realmente sucedieron tal y como los he narrado, y sin posibilidad para el engaño o el truco".

Así comenzó lo que acabaría convirtiéndose en el mayor calvario de la vida de Wallace, que tuvo su apogeo en 1879 cuando Darwin y Huxley trataron de obtener para él una pensión en reconocimiento a su trabajo. El director de los Reales Jardines de Kew, Joseph Hooker, replicó: "Wallace ha perdido categoría hasta un extremo increíble", añadiendo que el gobierno "¡debería, en puridad, ser informado de que el candidato es un público y destacado espiritista!". A pesar de la oposición de los sectores más duros de la ciencia inglesa, los esfuerzos de Darwin y Huxley dieron sus frutos. Tras apelar a la propia reina Victoria consiguieron que Wallace disfrutara de una modesta pensión y pudiera seguir publicando sus artículos hasta su muerte en 1913.

¿Por qué Wallace arriesgó de esta manera su reputación? ¿Qué vio en el espiritismo para convertirse en uno de sus paladines? ¿Cómo pudo convencerse de la realidad de esos fenómenos? Unas incógnitas que hoy, en el centenario de su muerte, podemos intentar responder.